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Aedes aegypti mosquitoes carry several tropical diseases, including chikungunya, dengue, Zika, and yellow fever. They are recognized by white markings on their legs. (Image courtesy of CDC/James Gathany.)

De mosquitos y astronautas: cómo seguir enfermedades vía satélite

Las observaciones de invesigadores de la NASA permiten seguir el avance de las enfermedades, y predecir brotes que pueden resultar mortales

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En enero de 2016 en Kenia, las condiciones eran perfectas para el desarrollo de enfermedades, especialmente de un brote de fiebre del Valle del Rift. El Niño, una fuerte corriente marina al otro lado del mundo, había traído temperaturas más altas y una temporada de lluvias más húmeda de lo normal en el este de África. Las áreas inundadas de lluvia proporcionaron el hábitat perfecto para que los mosquitos se reprodujeran. Entre ellos, el Aedes mcintoshi, principal portador del virus.

Como bien saben en África oriental, uno de estos brotes no se puede tomar a la ligera. Los síntomas se parecen a los de una gripe común, como en el caso del Covid-19: fiebre, dolor muscular y articular y dolor de cabeza. Sin embargo, estas fiebres pueden provocar ceguera, e incluso pueden ser letales. Ya lo habían vivido en carne propia 2006, cuando se vieron afectados por la fiebre del Valle del Risk en Kenia, Sudán, Tanzania, Somalia y Madagascar. Entonces, el virus continuó su expansión a través del consumo de lácteos y carnes poco cocinadas. Las fronteras se cerraron: la economía se resintió.

Los mosquitos Aedes a menudo se encuentran cerca de los dambos, depresiones naturales y poco profundas que se inundan durante los períodos de lluvias abundantes. Tales hábitats son comunes en África oriental y meridional y son buenos lugares de reproducción para los mosquitos. (Foto: Assaf Anyamba, NASA GSFC.)

A pesar de que las condiciones para su desarrollo eran óptimas, en 2016 el brote no tuvo lugar. Y todo esto, gracias a una agencia espacial: la NASA.

¿Qué tiene que ver la NASA con la prevención de enfermedades?

A través de datos obtenidos por satélites, investigadores de la NASA observaron las condiciones climáticas, inusualmente húmedas, y compartieron su sospecha de un posible brote con organizaciones sanitarias y gobiernos africanos. La vacunación para humanos no existe, pero sí para el ganado. De esta forma, en respuesta a la alerta, Kenia emprendió un programa de vacunación masiva de ganado. Esto permitió que, a pesar de la reproducción del mosquito, no se produjeran brotes en humanos ni animales.

El éxito para la prevención de la fiebre en Kenia en 2016 es fruto de décadas de trabajo. Hace apenas 20 años, parecía imposible predecir un brote. Hoy, ya no pensamos en ciencia ficción: los investigadores son capaces de predecir cuándo y dónde se extenderán ciertas enfermedades, con semanas e incluso meses de antelación, gracias a datos satelitales.

“Tienes que determinar en qué medios esas condiciones favorables para la enfermedad tendrán lugar, y esto sólo puede hacerse a través de un sistema global de vigilancia, que los satélites hacen posible”

Assaf Anyamba, científica del centro Goddard Earth Sciences & Technology de la NASA, líder del proyecto de monitoreo de la fiebre del Valle del Rift

El equipo de Assaf Anyamba es uno de los muchos grupos de investigación que desarrollan modelos de predicción de brotes en todo el mundo. Y lo hacen para algunas de las enfermedades más comunes y poco estudiadas. Muchas de ellas, por esta razón, carecen de vacunas. Es el caso del cólera, chikungunya o el dengue. Enfermedades que suelen darse en regiones tropicales, en las que la calidad y salubridad del agua resulta muy pobre, y donde el acceso a servicios sanitarios es limitado.

A medida que se han lanzado satélites cada vez más avanzados, los investigadores de enfermedades han ido adquiriendo herramientas para la observación de la temperatura, las precipitaciones y las condiciones de la vegetación. Puesto que las enfermedades dependen de estas condiciones, son también la clave para su prevención.

Ahora, los modelos científicos ayudan a gobiernos locales y ONGs internacionales a centrar sus esfuerzos en mitigar los brotes. Un ejemplo de cómo la innovación puede utilizarse para salvar vidas.

BERNARDA PARODI

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