
Una herramienta para repensar la ciudad
Reducir el tráfico, mejorar la calidad del aire y liberar espacio urbano son metas compartidas por muchas ciudades europeas. En el centro de estos objetivos, surge una solución tan práctica como necesaria: los aparcamientos disuasorios.
Un equipo de la Universidad Politécnica de Madrid ha desarrollado una herramienta que permite a las autoridades locales planificar estas infraestructuras con criterios de sostenibilidad, aportando así una mirada integral al desafío de la movilidad urbana.
Más allá de restringir el tráfico : Aparcamientos disuasorios sostenibles
La creación de zonas de bajas emisiones, como ocurre en Madrid, es solo una parte del cambio. Para que estas medidas tengan impacto real, se requieren acciones complementarias. Los aparcamientos disuasorios, ubicados estratégicamente en los accesos a la ciudad y conectados con el transporte público, permiten a los ciudadanos dejar el coche y seguir su trayecto en medios más sostenibles.
Un enfoque multicriterio para decisiones responsables
La herramienta desarrollada por la UPM aplica un modelo de decisión que considera factores económicos, ambientales, funcionales y sociales. Evalúa el coste de construcción, el valor del suelo, el impacto sobre el tráfico, la reducción de emisiones, la conexión con carriles bici y hasta el ahorro de tiempo percibido por los usuarios. El análisis se aplicó al Programa de Aparcamientos Disuasorios de Madrid, iniciado en 2017. Se evaluaron 12 ubicaciones, como Estadio Metropolitano o Pitis, ya en funcionamiento, y otras aún en fase de desarrollo.
Elegir con criterio para vivir mejor : Aparcamientos disuasorios sostenibles
Los resultados identifican a Canillejas y Villaverde Bajo como las opciones más sostenibles. En cambio, Valdebebas y Paco de Lucía se sitúan como las menos eficaces según los criterios aplicados.
Para Belén Muñoz, investigadora de la UPM, la herramienta “es un instrumento útil para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos”. Y es que, más allá de los números, el propósito final de este trabajo es claro: construir ciudades pensadas para quienes las habitan, donde la movilidad sea un derecho y no una carga.