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Científicos en Estonia fabrican energía para coches eléctricos con turba

Los estudios apuntan que esta materia podría ser una forma económica de alimentar vehículos eléctricos.

La turba es un suelo hecho de materia orgánica descompuesta, la misma que usaron científicos de la Universidad Tartu de Estonia para fabricar baterías de iones de sodio de bajo costo, aprovechable en vehículos eléctricos.

¿Cómo funciona?

El proceso consiste en calentar la turba descompuesta a altas temperaturas en un horno durante 2-3 horas hasta producir un polvo de carbono de alta calidad que se puede utilizar para fabricar baterías de iones de sodio. 

Las turba, más que una alternativa sostenible

La mayoría de los EVs funcionan con baterías de iones de litio y el litio es caro, puede costar $15.000 por tonelada para extraer y refinar y la creciente demanda amenaza con subir el precio aún más. Tan sólo el año pasado fue de 320.000 toneladas y se espera que alcance los 3 millones de toneladas para 2030.

La turba es de bajo costo y abundante, también está muy descompuesta, lo que significa que no libera CO2 cuando se extrae.

El sector transporte es uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero. En España es el primero, por delante de la industria y de unas centrales eléctricas.  

Ciertamente en la actualidad un coche eléctrico es más caro de fabricar, pero lo compensa con todo el combustible que deja de quemar para funcionar evitando una mayor contaminación para el planeta.

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