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Por qué hay canciones que nos sacan una sonrisa y nos suben el ánimo

Harry Styles, Doja Cat, Dua Lipa y Lady Gaga tienen varias cosas en común: todos han sacado álbum recientemente, en sus nuevos trabajos incluyen más de una canción de “ritmo alegre” y son algunos de los artistas más escuchados durante la pandemia.

La música es terapéutica. A veces cuando no estamos de humor, nos gusta recrearnos en nuestra propia tristeza con canciones melancólicas y hacer del momento un drama digno de un videoclip. Pero cuando la tristeza es colectiva y está provocada por una pandemia mundial que acapara telediarios y conversaciones, es normal que prefiramos optar por música que nos haga escapar de esa nueva realidad a base de letras pegadizas y ritmos alegres. Por eso, no es de extrañar que los artistas previamente mencionados ocupen las listas de los éxitos del verano 2020. En España también tenemos algunos ejemplos de esa música buenrollera:

Según un estudio de la BBC, el tempo promedio de las 20 canciones más vendidas de este año es de 122 beats por minuto. Esta cifra es la más alta desde 2009. El ritmo de las canciones se está incrementando y también están cambiando las letras, que se vuelven más optimistas. Poco tienen que ver el Watermelon Sugar de Harry Styles o el Physical de Dua Lipa con cualquiera de los temas de When We All Fall Asleep, Where Do We Go?, el último disco de Billie Eilish, uno de los fenómenos musicales más importantes de los últimos años.

De la exaltación de la soledad a la celebración en grupo

Un tempo alto no es sinónimo de canción alegre, un tema puede tener un pulso rapidísimo y a su vez una letra tremendamente triste. Pero en general, es cierto que en los últimos años la música pop internacional se había vuelto algo oscura. Según un artículo de la BBCC, en 2017, una matemática californiana llamada Natalia Komarova se sorprendió al darse cuenta de la negatividad que impregnaba las canciones que su hija escuchaba y decidió comenzar una investigación.

Gracias a la base de datos AcousticBrainz, esta matemática, ayudada por sus compañeros de la Universidad de California en Irvine, pudo examinar medio millón de canciones publicadas en Reino Unido entre 1985 y 2015. Descubrieron que el optimismo en las canciones había disminuido de forma considerable. En 1985 las canciones alegres de Wham no paraban de sonar en la radio, mientras que en 2015 la música que estaba de moda eran las baladas sobre rupturas de Sam Smith o Adele. El tempo también ha disminuido en el último lustro. Según la BBC, en 2017, el ritmo medio era de 104 beats por minuto.

3 años después, en 2020, la tendencia es la contraria. Komarova asegura que es curioso ver como ante circunstancias difíciles y tiempos más oscuros, la música se vuelve más alegre: «Tempo, ritmo, escapismo: música que te saca de la realidad de lo que está sucediendo en este momento; y te transporta a un lugar más positivo y estimulante». Como dijo la cantante Dua Lipa en una entrevista en el mismo medio británico:  “Just shut off and dance” (“Simplemente desconecta y baila”).

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