
El aumento de casos de sarampión en el mundo está encendiendo las alarmas sanitarias. Esta enfermedad, que parecía controlada, ha vuelto a repuntar a nivel global. Solo en 2023 se registraron 10,3 millones de casos y más de 100.000 muertes, la mayoría en niños menores de cinco años. El reciente brote en Texas, donde falleció un niño no vacunado, es reflejo de una tendencia preocupante.
Un virus extremadamente contagioso: aumento de casos de sarampión en el mundo
El virus del sarampión es uno de los más contagiosos del mundo. Se transmite por vía aérea y puede permanecer suspendido en el aire durante horas. Basta una dosis infectiva muy baja para contagiarse. Además, una persona infectada puede propagar el virus antes de mostrar síntomas, lo que dificulta su contención.
Las causas detrás del repunte
Aunque la vacuna es segura y eficaz, la cobertura vacunal insuficiente sigue siendo el principal problema. Factores como el rechazo a la vacunación, la falta de acceso en algunos países y la transmisión de casos importados desde regiones con baja inmunización, como Rumanía o Marruecos, están detrás de este aumento. Otro grupo de riesgo son los nacidos entre 1971 y 1981, quienes recibieron solo una dosis de la vacuna, menos eficaz que el esquema actual de dos dosis. Además, personas inmunodeprimidas o menores de 12 meses, que aún no han recibido la vacuna, también son vulnerables.
El sarampión y su impacto en el sistema inmunitario: aumento de casos de sarampión en el mundo
Más allá de los síntomas típicos como fiebre y erupciones, el sarampión resetea la memoria del sistema inmunológico, dejando al organismo vulnerable a otras infecciones durante semanas o meses después de la recuperación.
La clave sigue siendo la vacunación
La única forma de prevenir el sarampión es mediante la vacunación con la triple vírica (sarampión, paperas y rubéola). Dos dosis garantizan una protección cercana al 100% de por vida. Es crucial mantener coberturas superiores al 95% para evitar brotes.
En España, con tasas de vacunación superiores al 93%, el riesgo general es bajo. Sin embargo, la vigilancia continua y la detección precoz de casos siguen siendo esenciales para alcanzar el objetivo de erradicar el sarampión a nivel global.