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In Memoriam: Ennio Morricone

Decir Ennio Morricone es decir trabajo, talento, calidad, y humildad, es decir historia del cine
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Capítulo 6
IN MEMORIAM: ENNIO MORRICONE

Uno de mis más valiosos recuerdos de la infancia es una cinta de casete con música de “películas del oeste”. En la portada, una fotografía mostraba una columna de caballería que avanzaba por un árido desierto norteamericano.

Mis ojos infantiles contemplaban absortos esa escena mientras escuchaba los temas que compositores como Dimitri Tiomkin, Elmer Bernstein, Alfred Newman habían realizado para películas míticas del western. Algunas las había visto y otras no, pero mi imaginación volaba con esas notas que me llevaban por distintos paisajes y emociones, donde el revólver era casi siempre el rey.

Y así es como empecé a recorrer los caminos del oeste, a tejer mis propias historias y, sin quererlo, a enamorarme poco a poco del cine. Porque aquella música tenía la capacidad de hacerme recordar las películas que conocía, recreando los momentos culminantes, pero también de inventar las que aún no había tenido la oportunidad de ver.

Y de entre todas las músicas había un autor que marcaba la diferencia con el resto: Ennio Morricone.

Fuente: Iguana Press (Flickr)

Por aquel entonces, ya había tenido la oportunidad de ver El bueno, el feo y el malo de Sergio Leone, uno de los más famosos spaghetti western de la historia. Casualmente, un amigo de mi familia tuvo la suerte de participar en el rodaje, pues parte de él tuvo lugar en su pueblo, Salas de los Infantes, en Burgos. Me contó diversas anécdotas; entre ellas, que jugó al póquer con Clint Eastwood y Lee van Cleef o que Sergio Leone se revolvía por el suelo riendo para explicar cómo se debía reír uno de los actores en una escena.

Y es así como comencé a apreciar el binomio Leone-Morricone y su especial forma de trabajar.

Leone y Morricone (Fuente: Diario de Sevilla)

Sergio y Ennio eran compañeros de colegio, aunque ninguno lo recordaba. El destino les unió años después, cuando un productor le sugirió a Leone que visitara al compositor y escuchara sus primeros trabajos. Leone accedió a regañadientes, pues había visto Gringo, una película de 1963 dirigida por el español Ricardo Blasco, que le había parecido horrible, y cuya banda sonora había compuesto Morricone y tampoco le había gustado.

Pero cuando llegó a casa de Ennio y escuchó el tema Pastures of Plenty que había compuesto para un barítono norteamericano llamado Peter Tevis y que había sido descartado por los productores, se dio cuenta de que estaba ante el tema principal de la película.

>>> La música de Morricone no solo acompaña la escena, sino que es la escena

Ahí comenzó su aventura juntos y su especial forma de trabajar. Porque Morricone componía dos terceras partes de la banda sonora antes de que se rodara la película, y Sergio Leone la ponía en el set de rodaje para inspirar a los actores. Y yo me pregunto: ¿quién creaba entonces la puesta en escena? ¿Ennio, Sergio o ambos?

La música de Morricone no solo acompaña la escena, sino que es la escena. Es externa, pero está en la diégesis. Es quien describe al personaje a veces, es el viento que le circunda en otras y se convierte en el destino, en el coro del teatro griego, que informa y avisa al personaje y a todos nosotros.

Morricone trabajó introduciendo ruidos en sus primeras obras musicales y siguió haciéndolo en sus composiciones para cine.

En este ejemplo de Hasta que llegó su hora (Once Upon a Time in the West, 1968), la armónica hace al personaje. Es este instrumento el verdadero narrador y el protagonista de la película. En ella, veremos que la música está tan imbricada que hasta el ruido que provoca el molino de viento final es una consecuencia, un pay-off, al tema con el que la escena se inicia. En mi opinión, forma parte de la composición del maestro Morricone:

La música es el arte más abstracto y a la vez el que más capacidad tiene de transmitir emociones. Cuando se trabaja en audiovisuales, la música representa casi siempre un serio problema por su enorme capacidad de cambiar la emotividad de una secuencia, de una película.

El propio autor habla de las dificultades de montar la música en la película: por su uso o abuso, por su volumen, por las diferentes visiones del director y el autor, etc.

Tras unos primeros años de trabajo fantasma, en los que otros firmaban su obra, Morricone logró ser independiente. Le gustaba hacer lo que quería, y siempre trataba de crear algo nuevo, original y enfrentar cada proyecto como una aventura. Y casi siempre lo lograba.

Trabajaba constantemente, incansablemente y hubo años en los que realizó 20 bandas sonoras, algo que parece imposible y que le llevó a firmar más de 500 obras. Entre ellas, verdaderas maravillas de la historia del cine como Novecento (Bernardo Bertolucci, 1978), La misión (Roland Joffé, 1986), Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1998) o una de las últimas, Los odiosos ocho (Quentin Tarantino, 2015) por la que obtuvo el Oscar a la mejor banda sonora.

Morricone trabajaba para facilitar el trabajo de los directores, dándoles piezas que en montaje pudiesen encajar como un puzzle hasta llenar el tiempo exacto y con la emotividad correcta. Otra cosa es lo que los directores hiciesen con ello, como comentábamos en otro artículo de su gran amigo Tornatore, que abusó de la música que compuso para su “Paradiso”.

>>> Decir Ennio Morricone es decir trabajo, talento, calidad, y humildad, es decir historia del cine

Su obra está en mí y quedará en el recuerdo para siempre porque ha compuesto gran parte de la banda sonora de mi vida.

Por eso le quiero dedicar una de sus obras más hermosas: El oboe de Gabriel de La misión, in memoriam.

Pepe Caraballo (Badajoz, 1966) es cineasta y guionista de cine documental, publicidad y artes escénicas. También realiza exposiciones como video artista. Ha sido profesor en diferentes centros de estudios y colabora en revistas y foros del sector audiovisual. Ha escrito y dirigido largometrajes documentales como “El bosque modelo de Urbion” (2008), “El Parque Nacional de Guadarrama” (2009) o “Planet Earth” (Loro Parque Tenerife) (2011), entre otros trabajos audiovisuales y publicitarios.

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