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La fuerza de… SABER ESCUCHAR

¿Eres más de escuchar o más de hablar? Para un segundo y reflexiona, ¿cuál de estas dos acciones es más útil y te hace más feliz?
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He pasado por fases en esto de la escucha y ahora, visto con perspectiva, he sido más feliz cuando estaba más atenta a lo que decían los demás que cuando era yo la habladora. Qué bien entiendo ahora a Epicteto de Frigia:

“La naturaleza nos dio dos ojos, dos orejas y una boca para que pudiéramos observar y escuchar el doble de lo que hablamos”

No parece algo evidente hasta que te pones a reflexionar sobre ello: ¿qué pasaba en mi vida en mis etapas de escuchadora y qué pasaba a mi alrededor en las etapas de habladora? Os invito a hacer la prueba. Haceos estas preguntas:

  • ¿Yo soy más de escuchar o más de hablar?
  • ¿He sido siempre así?
  • ¿Cuándo cambié de una etapa a la otra?
  • ¿En cuál de esas etapas me sentía más feliz?

Las respuestas os van a sorprender. Como me diría Aymara, “a ti te gusta parar y ser consciente del momento”. Detenerse y hacerse preguntas requiere coraje. Puede que las respuestas que obtengas no te gusten y el miedo a esa posibilidad nos arrastra con la inercia de la vida. Si conseguimos superar ese miedo, si somos creativos y valientes, nos conoceremos mejor, nos entenderemos mejor y nos aceptaremos más fácilmente. Así conseguiremos que nuestra felicidad aumente.

“El que ve mal, siempre ve algo de menos. El que oye mal, siempre oye algo de más” (F.W. Nietzsche)

Tiene muchas ventajas esto de escuchar: aprendemos, desarrollamos nuestra paciencia (en lugar de interrumpir, esperamos), mostramos respeto por lo que tiene que decir la otra persona y resultamos una compañía más agradable.

Al no poder ser simultáneas las acciones de hablar y escuchar, cuando nos decantamos por estar callados evitamos hablar demasiado. Esta es otra ventaja de ser poco hablador, con ello evitamos decir más de la cuenta, ponemos en juego la discreción, el silencio, la atención y la comprensión. Mostramos interés por otras opiniones y, por ende, por las personas que las emiten.

Según la RAE, escuchar es poner atención a lo que uno oye. Y al poner atención, lo que hacemos es interpretar lo que oímos según nuestras creencias, nuestros valores y nuestras necesidades en ese momento. Si queremos que el mensaje que escuchamos se corresponda con el mensaje que quiere darnos el emisor, hay una acción fundamental para los dos actores: la verificación. Para ello, solo hay que repetir el mensaje con tus propias palabras.

En el mundo empresarial, los directivos quieren comunicar mejor, saber expresarse con fluidez, tener la capacidad de influir y transmitir sus mensajes eficazmente. Sin embargo, cuando les preguntamos y tú qué tal escuchas, la reacción es siempre de sorpresa. No son conscientes de la importancia que tiene que sus equipos se sientan escuchados y, con ello, que estén preparados para asumir como propios los objetivos de la empresa. La empresa que les atiende y les tiene en cuenta.

Como vemos, en el ámbito de la escucha hay una acción de importancia crucial que es la verificación. Y junto a ella, me gustaría resaltar otras dos:

  • La aceptación sin juicio
  • La apertura al cambio

Aceptación sin juicio, lo que no resulta sencillo. Puede llevarnos toda la vida conseguirlo, pero vale mucho la pena. Nos sentiremos más libres, comprensivos, flexibles, cercanos, empáticos y, en definitiva, felices en nuestras relaciones. Para un coach escuchar es el mayor regalo que se puede hacer a un coachee. Escucharle aceptando lo que dice sin juicio. Con esta acción, le estamos diciendo, “eres importante para mí”, “y en este momento, eres lo más importante para mí”. Pues bien, no hay que ser un coach para escuchar aceptando. Un buen amigo, un hermano, una pareja, te hace feliz cuando te escucha y puedes sentirte muy desgraciado/a, si está mirando el móvil cuando le hablas, ¿verdad? Hay momentos en los que necesitamos atención plena, mirarnos y percibir que no solo nos oyen, sino que quieren escucharnos, y viceversa.

Apertura al cambio, siempre y cuando estemos dispuestos a ello. A veces no queremos escuchar por miedo a que nos hagan cambiar de opinión. Cada uno decide cómo quiere vivir, si dueño de la verdad absoluta o abierto a cambiar de opinión si lo que escucha está suficientemente fundado. Podemos anquilosarnos en nuestra realidad o aceptar que podemos estar equivocados, que las situaciones cambian, que quizá tenemos que adaptarnos nosotros mismos. Escuchar con apertura nos permite ser flexibles sin que eso suponga un problema de autoestima o falta de seguridad, de hecho ocurre todo lo contrario, somos conscientes de que no dejamos de aprender y eso nos hace crecer y… ¡ser más felices!

Antonia Caballero Cano se define como “coach, economista, escuchadora, aventurera, privilegiada, agradecida, alerta, consciente, resolutiva y sociable”. Lleva años dedicada a “crear encuentros” y a aportar “bienestar a personas y equipos”. Sigue su Columna La Fuerza en Good4Good para continuar mejorando.

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