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Las claves para hacer lo que te propones cuando no tienes motivación

Hacer ejercicio, estudiar, limpiar la casa… hay algunas actividades que, aunque queramos hacerlas, nos cuesta mucho ponernos a ello. Te contamos las claves para conseguirlo.
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Incluso si sabemos que debemos hacerlo, que es mejor para nosotros, que una vez terminada la actividad, nos sentiremos mucho mejor… A veces, simplemente, no apetece. Hablamos siempre de la importancia de la motivación, pero: ¿cómo hacer lo que nos hemos propuesto cuando esta brilla por su ausencia?

La motivación es muy importante, sí, pero no es imprescindible. Pongamos el ejemplo del ejercicio físico. Las posibilidades son ilimitadas: existen gimnasios de todo tipo (sí, incluso sostenibles), ejercicios que pueden verse en canales de youtube, playas de ensueño donde nadar durante horas, y nuevas formas de ejercitarte que ayudan al planeta. Además, al hacer deporte, aumentamos la producción de algunos neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina, responsables de la felicidad y el placer.

Es decir, nuestro cuerpo nos recompensa no sólo con una mejora en nuestra salud, sino con un chute de alegría y sensación de bienestar. Por eso te sientes tan bien después de correr, aunque te hayas quedado casi sin aire y todo tu cuerpo parezca gritar por las agujetas. Algo parecido podemos decir de limpiar la casa (¡cuán fantástico es verla y sentirla ordenada e impoluta!) o de terminar cualquier proyecto que habías comenzado. 

>>> Lo más difícil no es realizar la actividad en sí misma, sino simplemente comenzar, ponerse a ello. Una vez has comenzado, es mucho más fácil continuar.

Aún así, muchas veces, simplemente al pensar en realizar esa tarea, llamamos a la pereza. Esta se acerca y corres el riesgo de que te controle por completo. Hasta el punto de sentirte culpable por no haber conseguido lo que te propusiste. Porque sabes que, a la larga, hacerlo será bueno para ti.

Y es que lo más difícil no es realizar la actividad en sí misma, sino simplemente comenzar, ponerse a ello. Una vez has empezado es mucho más fácil continuar.

¿Cuánta motivación necesitas realmente?

Si, como comentábamos, lo más difícil es empezar (para lo que más motivación necesitamos), tendremos, o bien que aprender a motivarnos, o bien salirnos de la tangente y encontrar otra forma de comenzar. La clave: no busques alicientes.

Cuando buscamos motivarnos, normalmente el primer paso es recordarnos las ventajas de terminar la tarea (lo que decíamos antes: qué bien me voy a sentir cuando termine de correr). Pero tu cerebro es un niño caprichoso: si intentas llevarlo en una dirección, tenderá a contradecirte. Porque tu mente piensa que tienes una alternativa: una posibilidad de escaquearte. Así que va a intentar por todos los medios que recuerdes también las desventajas (terminar sudado, cansado…). Y, además, te presentará alternativas que, a corto plazo, resultan mucho más atractivas (tomar una cerveza con amigos, ver un capítulo de una serie), jugar a un videojuego… ¿Te suena?

>>>De manera instintiva (y con razones evolutivas), las personas tendemos a escoger el camino más sencillo: alternativas más fáciles y gratificantes que requieren menor gasto de energía. 

Por otro lado, si no te pones a pensar en tu tarea, si no buscas la motivación, este mecanismo no se activará. Puedes evitar todo el proceso mental, la lucha contigo misma, y hacer lo que muy bien dice aquella marca de zapatillas: Just do it. Simplemente, hazlo. No lo pienses dos veces: como si fueras un robot, ponte a ello.

Sí, sabemos que es muy fácil decirlo, y otra cosa hacerlo. Porque si piensas que no debes pensar, automáticamente pensarás en lo que no debes pensar, y ya la has fastidiado. Este “no pensar” es todo un proceso, una habilidad que deberás aprender con tiempo y práctica. Pero no te preocupes: aquí van unos consejos. 

Toma la decisión con antelación y evitarás sentirte sin motivación

El problema no ha sido nunca imaginarlo: voy a hacer deporte todos los días a partir de la semana que viene (el lunes, suele ser), y así al acabar el año estaré en forma. Incluso: a partir de septiembre, voy a estudiar todos los días del año, así cuando acabe el curso, no me agobiaré con los exámenes. Y así un largo etcétera. Estas fantasías no nos dan pereza, porque no empiezan ahora mismo. Es mucho más fácil planear para el futuro. Esta es la primera recomendación: es más sencillo tomar decisiones racionales con antelación. De esta forma, te quitas el esfuerzo de tomar la decisión en el momento de comenzar la tarea. Esto te ayudará a no pensar antes de empezar.

Hay varias formas de tomar decisiones con antelación. 

La regla de los dos minutos

Consiste en proponerte a ti mismo un reto sencillo: cualquier cosa que tardes menos de dos minutos, la puedes hacer sin pensar, sin quejarte o discutir. Por ejemplo, si ves una pila de ropa encima de tu cama. Tardas menos de dos minutos en colocarla en su sitio: sólo piensa en los dos minutos y hazlo. Así evitarás la trampa de pensar en tu ropa y en la falta de motivación que supone ponerla en orden: no te das la alternativa de hacerlo más tarde.

Planifica tus días

No siempre funciona, pero puedes probar. Por la noche, planifica el día siguiente. Escribe una lista de todas las cosas que esperas hacer en cada momento de la jornada. Al despertar por la mañana, puedes comenzar a seguir tu calendario sin pensar en si debes hacerlo o no. Quizás no termines todo, pero seguramente habrás conseguido mucho más que si no hubieras aplicado el método.

Empieza con una pequeña parte

Sin pensarlo demasiado, elige una pequeña parte de la actividad que te resulta pesada. Llega a un compromiso contigo mismo: sólo harás esta parte pequeña. Esto ayuda a comenzar, a que evites darle vueltas al asunto, y a que tu cerebro le parezca mucho más fácil de hacer. Lo bueno: una vez empiezas, como hemos dicho, es mucho más fácil continuar.

La próxima vez que te encuentres en esta situación de falta de motivación, ponte reglas fáciles de seguir: empieza por lo más fácil. 

¡Ojo!: estas tácticas sólo sirven para realizar este tipo de actividades que, si bien son buenas para nosotros, antes de ponernos a ello nos invade la pereza. Es muy importante que, en tu vida, reflexiones y encuentres los objetivos y la motivación para construir tu propia felicidad. De esto nos han hablado nuestras colaboradoras Antonia Caballero y Aymara Rivero. No dejes de leer lo que tienen que decir acerca de este tema.

BERNARDA PARODI

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