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‘Mujercitas’: cree en tu libertad

'Mujercitas', el clásico revisado por Greta Gerwig, ha llegado para quedarse. Su mensaje agenaracional ha calado en abuelas, madres e hijas a lo largo del mundo entero. Las mujeres tienen tanto valor como los hombres y sus oportunidades deben ser igualitarias.
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Mujercitas, el clásico revisado por Greta Gerwig (Lady Bird), llegó en 2019 y lo hizo para quedarse. Tras su paso por los Oscar, en el que fue nominada a Mejor Película, la enésima adaptación del libro de Louisa May Alcott es tan actual hoy como lo fue al final del s. XIX. Eso dice mucho de lo que consiguió la autora y, desgraciadamente, poco de nuestra sociedad.

Su mensaje atemporal ha calado en todos nosotros a lo ancho del mundo entero y a lo largo de generaciones. Las mujeres son libres de elegir su propio camino en el mundo, sin depender de nada ni de nadie. Greta Gerwig ha dado en el clavo: es necesario que sigamos trabajando por un mundo más igualitario.

Nadie se abre su propio camino… y menos una mujer

El papel de la mujer a lo largo de la historia es ilustrativo cuanto menos. Al observarlo, podemos ver el reflejo de las lacras de nuestra sociedad. ¿Cuál es el origen de la brecha en igualdad de género a la que nos enfrentamos hoy en día? Son años, décadas, siglos de un trato desfavorable, de predominancia masculina, de ver a las mujeres como madres, hijas o esposas y nada más.

Greta Gerwig (Lady Bird) nos dirige la mirada hacia la Guerra Civil estadounidense. Una guerra por la libertad de una minoría racial humillada, maltratada y denostada al escalafón más bajo de la humanidad a lo largo de la historia. Pese a todo, fue una guerra llena de hipocresía. Es verdad que el norte luchó por la libertad de los negros, pero tampoco acabó con la segregación, que duró hasta bien entrado el siglo XX oficialmente y hasta nuestros días de forma extraoficial. En Estados Unidos, el hombre blanco juzga, dicta sentencia y ejecuta, el negro y la mujer están bajo su mano.

>>> “El hombre blanco juzga, dicta sentencia y ejecuta, el negro y la mujer están bajo su mano”

Fotograma de la película “Mujercitas”. Fuente: Sony Pictures

Hacia la mitad de la película, hay una escena en la que el personaje de Laura Dern, Marmee, ayuda a veteranos y refugiados en un punto de asistencia. En ella mantiene un diálogo corto con un personaje secundario. Ella asegura haber sentido vergüenza de su país por cómo ha tratado a los negros en su historia. El personaje secundario, sabio, con una visión superior, como si contemplase la verdad a vista de pájaro, responde que debería seguir sintiendo vergüenza. Marmee asiente y se resigna. Ese personaje tiene toda la razón y ella lo sabe. America first… pero blanca, masculina y con las raíces de los pioneros del Mayflower, a poder ser.

Las mujeres tienen ambición y tienen talento, no solo belleza

La cinta es profunda y no solo habla de mujeres ancladas a la tradición y de mujeres que se rebelan contra los prejuicios de la sociedad. También habla, a un nivel más profundo e íntimo, de lo que sentimos, de lo que anhelamos, de lo que esperamos. Quieres cumplir tu sueño, sea cual sea, y trabajas y te esfuerzas, esperas; y con el corazón en un puño, ciego de amor, ciego de sueños, caminas hacia delante y hacia atrás durante toda la vida. Es una condición vital en la que, en mayor o menor grado, hemos transitado todos.

Fotograma de la película “Mujercitas”. Fuente: Sony Pictures

Jo March es protagonista y a la vez autora ficticia del Mujercitas, original de Louisa May Alcott. Ella quiere ser una escritora de éxito; su hermana Amy, una pintora de fama mundial; su otra hermana Beth, pianista; y, Meg, fantasea con ser actriz. Sueños ambiciosos en mujeres que demuestran su talento, pero en mujeres en un mundo de hombres que no les toma en serio.

Si nos fijamos en las ambiciones de las protagonistas todas se corresponden a las artes. Dentro de que son sus deseos reales, al fin y al cabo, son las únicas materias que estaban permitidas en las mujeres. Es más, desde tiempos de la Ilustración europea, son los conocimientos que los hombres valoraban en las mujeres. Como habíamos mencionado, siempre con el objetivo de que una mujer sea atractiva y casadera, nunca para que forje su propio camino.

Si la prota es una chica, asegúrate de que se case al final

No quiero meterme a analizar canónicamente la película. Es una cinta con un lenguaje cinematográfico convencional, sin florituras, centrada en el guion. Esto no quita que sea expresiva, lo es y mucho. Precisamente porque en la sencillez está su virtud. Sin embargo, sí hay algún elemento que me gustaría destacar. Hacia el final, en la resolución, la película rompe la cuarta pared para trascender a la historia interna. No es que sea consciente de ser una película, es que es consciente de que Mujercitas es un fenómeno.

Atención, aquí viene el spoiler. Jo March discute con su editor los términos del contrato en su oficina. Ella sabe que el resultado es bueno y él también. Sabe que puede apretar y que él aceptará gran parte de sus exigencias. Jo solo hace una concesión. El final. Como se anuncia al principio: “si la prota es una chica asegúrate de que se casa al final, o que se muera, me es igual”.

Fotograma de la película “Mujercitas”. Fuente: Sony Pictures

Las mujercitas, Jo, sus hermanas, su obra, su mundo de repente se vuelve consciente del mundo que es. Se resignan y Jo añade un final amoroso para complacer a su editor, al público puritano, a la tradición y al mundo. Es lo que vemos en pantalla mientras Jo asegura que eso no es lo que quería contar. Ella, al igual que su protagonista deseada, no depende del amor para ser feliz. Jo se ha encontrado a sí misma, es independiente y está realmente conforme con ello. Pese a todo esto a Jo no le queda más remedio que aceptar y ceder.

Sin embargo, hoy no vivimos en el siglo XIX, estamos en pleno siglo XXI. Las cosas han cambiado y mucho. Al igual que Jo March, Greta Gerwig es una autora. Jo cede, Greta no. Al igual que Greta, miles de mujeres se abren su propio camino, demuestran su talento y alcanzan a satisfacer su ambición. Y su último objetivo no es casarse, ni mucho menos. Greta es libre de expresarse como quiera y lo hace tejiendo el final de Mujercitas como una queja para todos y todas con una señal clara: no os conforméis, que esto no vuelva a pasar.

Javi Tena

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