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La Fuerza de… SER AMIGOS

¿Qué fuerza produce la amistad? ¿Por qué tenemos amigos? ¿Cómo son las personas que no tienen amigos?
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“Oh, amigos míos, la amistad no existe” 

(atribuida a Aristóteles, pero yo no me lo creo)

“Sin amigos, sin afectos, pensando sólo en uno mismo, seguramente es muy difícil, si no imposible, lograr la felicidad”

Victoria Camps, Filósofa

En la última semana, dos personas me han pedido ser “solo amigos”, y se me ha encendido una lucecita en mi interior, ¿qué albaricoque quiere decir esto?

Según el sabio clásico, Aristóteles, que dominaba el tema sin duda alguna, amistad es la condición de una vida feliz en comunidad, pues no hay vida humana feliz sin convivencia, y la convivencia sin amistad no es convivencia plena y satisfactoria. Por eso, la persona feliz necesita amigos. Y continuaba clasificando la amistad en tres tipos:

1- La amistad de utilidad

La amistad de utilidad, amistad con un interés común. Se es amigo de otra persona porque se comparte tiempo (en el trabajo, en la vecindad, en los negocios) con una finalidad clara de “yo te doy, y tú me das de vuelta antes o después”. Está basada en el beneficio y finaliza cuando desaparece el interés que la hizo surgir. Según el peripatético filósofo, estas amistades utilitarias son más propias de los adultos.

Yo, que soy más sensible de lo que me creo, y más ingenua, he sufrido con esta pseudo-amistad. Porque no he sido consciente de que estaba basada en un interés y que, al desaparecer el mismo, se desvanece la relación. El ejemplo claro ha sido la forma en que se ha desvanecido el séquito que tenía cuando dejé de ser directiva de uno de los bancos más importantes de España.

Cuidado con esta amistad. Hay que gestionarla sin ingenuidad. 

2- La amistad basada en el placer

La amistad basada en el placer, típica entre los jóvenes. Se trata de una amistad accidental, como la primera. Estamos juntos porque compartimos ratos de ocio, de deporte, hobbies… estamos juntos porque lo pasamos bien. Esta relación suele acabarse con la madurez, el cambio de gustos y/o de actividad. A veces, perdura en el tiempo, convirtiéndose en amistad con mayúsculas, la buena, la incondicional, la duradera, la que nos da fuerza.

He vivido este tipo de amistad, por ejemplo, en mis viajes. Recuerdo ahora los trekkings a Nepal y a Albania. Se genera una bonita unión entre los miembros del grupo. Muchas horas juntos, mucha conversación, aventuras. Después, aunque queramos mantener la relación, esta va desapareciendo poco a poco, porque cada uno tiene sus propios intereses y la vida sigue para cada uno por su lado.

Estoy pensando en otro ejemplo: los padres del colegio con los que se crea una relación intensa. Esta situación, puede ser amistad utilitaria o por placer, en cualquier caso, accidental y efímera, aunque muy interesante y valiosa mientras existe.

3- La amistad de lo bueno

La amistad de lo bueno, la incondicional, la que se profesan las buenas personas, las que saben amar, las que conocen la bondad, las personas con empatía, las que no persiguen un provecho. Somos amigos solo porque sí, sin que exista un fin ulterior.

Esta amistad va madurando con el tiempo, y no desaparece ni en las duras ni en las maduras. Los amigos que tienes en esta casilla, si es que tienes alguno, son el tesoro más valioso de tu vida, después de ti mismo. En mi caso, después de mí misma. Esos amigos te acompañarán en tu camino, toda la vida, aunque no estén cerca, aunque no los veas a menudo. Te cogerán el teléfono a las tres de la mañana, te dejarán su casa, su coche… sencillamente estarán ahí cuando los necesites.

Y dirás: “es que yo no me sobro y me basto por mí mismo”. Cierto, muy cierto que tu mejor amigo eres tú, y al que más has de querer y cuidar. Y cierto es también que te las puedes manejar solo. Pero, si tu objetivo no es solamente pasar por la vida, sino que quieres sacarle todo el jugo que puedas; si quieres aprender, crecer, sentir, mejorar y aportar valor… Cuida a tus amigos.

Cuando no se persigue un provecho

Un amigo del tipo aristotélico tres no te miente. Te escucha, te acompaña, te anima, y te da la oportunidad de que tú hagas lo mismo con él o ella, claro está. Y esa oportunidad es a su vez un reto, una responsabilidad, un compromiso que te mantiene vivo y alerta.

Si mi amiga Julia me pide consejo, aunque suele ser más bien al contrario, no le voy a decir lo primero que se me venga a la cabeza. Hago un esfuerzo para darle mi mejor versión, y eso me mantiene activa: leyendo, estudiando, compartiendo, aprendiendo constantemente. Un amigo es un impulso para cuidarte.

A una persona sin amigos le cuesta más evolucionar, y posiblemente no avanza y no madura ni al ritmo ni con la intensidad deseables. Se enclaustra en su ovillo y no se permite convertirse en mariposa. Se pierde la vida. 

La amistad representada por estas cinco mujeres se retrata Steel Magnolias (1989) Estudio: Rastar.

Los amigos en el cine

Sobre la fuerza de la amistad, se han hecho tantas películas que es difícil elegir alguna. Steel Magnolias o Magnolias de acero, dirigida por Herbert Ross en 1989, es sencillamente sublime. Recuerdo dos escenas en especial. Una, cuando Shelby anuncia que está embarazada y todas las amigas de la madre se unen para focalizarse en el lado bueno de la noticia, a pesar de la tragedia que supone. Una escena magnífica, sin duda. La segunda escena que os decía, no la puedo contar sin hacer spoiler, así es que os dejo que la descubráis vosotros.  Toy Story, Los amigos de Peter,…y ¿qué me decís de Intocable

Que disfrutéis de las pelis, y de la fuerza que genera la amistad.

Antonia Caballero Cano se define como “coach, economista, escuchadora, aventurera, privilegiada, agradecida, alerta, consciente, resolutiva y sociable”. Lleva años dedicada a “crear encuentros” y a aportar “bienestar a personas y equipos”. Sigue su Columna La Fuerza en Good4Good para continuar mejorando.

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