El contenido que cambiará el mundo

florian-olivo-4hbJ-eymZ1o-unsplash (1)

Adalab: programación para reprogramar tu vida

Adalab es una escuela para el futuro. La programación es una de las profesiones más demandadas y también una de las que menos igualdad tiene. Adalab tiene la clave para solucionarlo.
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on google

¿Es el mundo de la programación eminentemente masculino?

Fuente: Yoigo

Todo empezó en los años 70 cuando se popularizaron los ordenadores empresariales. En aquel momento el hardware era la parte donde se centraban los esfuerzos de las investigaciones. El software, por otro lado, era considerado un trabajo mecánico, donde programar podía hacerlo cualquier secretaria. Y, efectivamente, así era. Las secretarias se encargaban de programar o de picar código como se le conoce en el argot.

Años después, la tecnología avanzó y las tan importantes investigaciones respecto al hardware dieron resultado. Surgieron máquinas más pequeñas y tecnología más potente que ofrecía multitud de posibilidades. Tras este cambio de paradigma, el software cobró la importancia que tiene hoy. Las compañías decidieron contratar ingenieros consolidados para los puestos que antes ocupaban esas secretarias que, sin saberlo, habían estado programando.

Ellas marcaron el inicio de una de las profesiones más demandadas de hoy en día, pero fueron sustituidas. Tras este hecho, la ingeniería de software y la programación se convirtieron en profesiones cargadas de referentes masculinos.

Escuela de programación femenina

Conocéis esta historia. Estancada a los 30, de trabajo temporal en trabajo temporal. Con mucha precariedad y sin ninguna proyección a largo plazo. Estudios previos, una  carrera, pero el mercado laboral es muy complejo y hay mucha competencia. Quizás tengas un hijo y eso te obliga a esforzarte aún más.

Hoy, solo un 13% de las programadoras españolas son mujeres. Se estima que para el 2030 el 50% de los empleos de nuestro país estará relacionado con la tecnología.

Adalab está ahí para evitar esto. No con parches o donaciones, no con consuelo y ayuda, sino con formación y con un cambio vital. Si el mundo de la programación necesita de profesionales cualificadas, vamos a dárselos. Y sí, sobre todo mujeres. Adalab es una escuela donde no solo enseñan programación, sino que te convierten en programadora. Esa escuela trata de disminuir la brecha de género que existe en la programación española. Y hacer el futuro de la profesión más inclusivo.

El nombre de Adalab viene de Ada Lovelace. Ella es considerada la primera programadora de la historia. Persona, no solo mujer. Fue la primera persona que diseñó un algoritmo que luego, años más tarde, fue interpretado por un ordenador.

Espíritu de reprogramarse

El proyecto es el sueño de 2 mujeres con una vocación social que les hizo reprogramarse.

Inés Vázquez y Rosario Ortiz son licenciadas en empresariales. Y ambas, más tarde o más temprano, se dieron cuenta de que tenían algo mucho más importante que ofrecer a la humanidad. Su labor iba mucho más allá de ejercer en consultoras y auditorías. Ambas, aún sin conocerse, decidieron explorar sus pasiones y se involucraron en proyectos de voluntariado en América Latina. Allí se encontraron y, desde allí, quisieron soñar con transmitir su espíritu y sus valores a muchas de las mujeres que sufren precariedad laboral y desempleo en nuestro país. Hallaron el nicho: la programación. Y decidieron ofrecer su experiencia vital a todas las mujeres que quisieran y lo necesitasen: la reprogramación.

Ante un mercado laboral complejo en el que las personas invierten años de formación para luego acceder a él como si partiesen de cero, las probabilidades de encontrar trabajo son escasas. Más difícil es mantenerlo y no tener la sensación de estar estancado a los 50 años. La incertidumbre, el miedo y la desesperanza son sentimientos que abundan hoy entre personas de alrededor de 30 años. Adalab existe para ofrecer la programación como un salvavidas. Una forma de dar una oportunidad más a personas que la necesitan.

Comparte

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

Lo más visto

Lo último