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James Webb: la máquina del tiempo encerrada en un telescopio

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El nuevo proyecto de la NASA consiste en un telescopio que ya está en órbita y enviando imágenes a la Tierra.

Además, este telescopio tiene una característica que lo hace único: puede ver imágenes que ocurrieron hace millones de años.

De dónde viene el James Webb

El nombre del telescopio es un homenaje a James E. Webb, un importante miembro de la NASA que fué piloto, combatió en la 2ª guerra mundial y gestionó la crisis del Apolo 1, en la que fallecieron 3 astronautas.

El James Webb tiene una potencia 100 veces mayor que el Hubble, que lleva 32 años orbitando siendo el primero en potencia y presupuesto hasta la llegada del actual líder.

Fuente: www.marca.com

¿Ver el pasado en imágenes?

Lo especial del James Webb es la capacidad de poder ver la galaxia en su estado de hace millones de años.

Este fenómeno ocurre por la combinación entre la gran distancia a la que puede observar y la velocidad de la luz: esto permite al telescopio ver imágenes que ocurrieron cuando les afectó la luz hace mucho tiempo.

España pone su granito de arena

El proyecto tiene acento español, aportado por el astrónomo Pablo G. Pérez-González (del centro de astrobiología) y Gerónimo Villanueva, también astrónomo pero en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

Pérez-González considera que es muy importante la conclusión que saquemos con el uso del aparato, y que podría no sólo replantearnos el origen del universo, sino de las preguntas que nos hacemos sobre el mismo.

Además, Villanueva mira el proyecto con optimismo por su alcance, ya que el artilugio tiene una mejor recepción visual además de la distancia de observación, ya que cuanto más lejos miremos, más atrás en el tiempo llegamos.

El origen de la vida

Las aplicaciones de este observatorio orbitante son de una magnitud insospechada: nos acercarán más que nunca a conocer el desarrollo del big bang, con imágenes de tan sólo 100 millones de años después de su origen. 

Conocer el origen del universo y un posible final del mismo, son algunas de las posibilidades que nos ofrece el proyecto.

También se sospecha sobre el descubrimiento de vida extraterrestre, que podría llegar a ser posible con una tecnología de estas dimensiones que permite rastrear a tanta distancia.

En definitiva, el proyecto del telescopio James Webb, que sólo durará 10 años en órbita por la complicada logística debido a su lejanía de la Tierra, puede revelarnos aspectos tan vitales como comprender de dónde venimos y, tal vez, a dónde vamos.

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