
Aunque hoy el año comienza en Enero, históricamente Marzo fue el verdadero inicio del calendario. En la antigua Roma, el primer mes del año era Martius, dedicado al dios Marte, simbolizando el renacer de la naturaleza y el inicio de las labores agrícolas. Este calendario original constaba de diez meses, comenzando en Marzo y terminando en Diciembre.
¿Por qué Enero se convirtió en el primer mes?: Origen del calendario romano
El cambio se produjo en el 153 a.C cuando, por razones políticas, las autoridades romanas adelantaron la toma de posesión de los cónsules al 1 de Enero. Sin embargo, esta decisión administrativa tardó en arraigarse en el imaginario popular. Prueba de ello es que mosaicos del siglo IV aún representan Marzo como el primer mes del año.
La herencia de los nombres de los meses
Muchos meses del calendario romano rendían homenaje a dioses: Marzo a Marte, Abril a Venus (Apru en etrusco), Mayo a la diosa Maya y Junio a Juno. A partir de ahí, seguía una secuencia numérica: Quintilis (quinto mes), renombrado como Julio en honor a Julio César; Sextilis, transformado en Agosto por Augusto. Los meses de Septiembre a Diciembre conservan raíces latinas que reflejan su posición original como séptimo, octavo, noveno y décimo mes.
¿Por qué Febrero es más corto?: Origen del calendario romano
El calendario lunar inicial de 354 días fue adaptado al calendario solar añadiendo días a los meses, dejando a Febrero como el último mes con 28 días. Posteriormente, Augusto amplió agosto a 31 días para igualarlo a Julio, ajustando la distribución de días en los meses siguientes.
Verano, estío y primavera: curiosidades lingüísticas
En latín, las estaciones se denominaban ver (primavera), aestas (estío), autumnus (otoño) e hiems (invierno). La palabra “verano” proviene de tempus veranum, que se refería a los meses de Mayo y Junio. Con el tiempo, “verano” se impuso como nombre de la estación cálida, y para diferenciar la primera estación del año, surgió el término “primavera”.