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“Slow”: una historia de amor asexual. Fuente: Filmaffinity

“Slow”: una historia de amor asexual

La película «Slow», dirigida por Marija Kavtaradze, desafía convenciones al explorar la
compleja dinámica de una pareja que enfrenta contrastes significativos en sus deseos y
preferencias sexuales. Este drama lituano nos sumerge ven una historia apasionante
entre Elena, una bailarina de danza contemporánea, y Dovydas, un intérprete de
lenguaje de señas que se identifica como asexual.

El relato se inicia con el encuentro entre Elena y Dovydas, cuyo vínculo nace a través de
clases de baile destinadas a jóvenes hipoacúsicos. Sin embargo, la conexión va más allá
de lo profesional, desembocando en un romance que se ve afectado por la revelación de
la asexualidad de Dovydas. Este giro introduce un conflicto central: ¿puede una pareja
con diferencias sexuales significativas mantener una relación exitosa?

Fuente: Filmaffinity

Sexualidad y conexión humana

La trama explora las diversas estrategias que la pareja emplea para sobrellevar su
situación. Elena, acostumbrada a relaciones sexuales previas, se enfrenta a la confusión
y la incertidumbre al comprender la perspectiva asexual de Dovydas. La película
examina la posibilidad de «abrir» la relación para satisfacer las necesidades
individuales, cambiando así las normas convencionales de las relaciones amorosas.

«Slow» no se limita a ser una película sobre la asexualidad, sino que profundiza en la
conexión humana entre dos seres diversos. Las interpretaciones de Greta Grinevičiūtė y
Kęstutis Cicėnas dan vida a una pareja poco convencional pero sorprendentemente
reconocible. La película utiliza escenas de danza y lenguaje de señas para comunicar la
intimidad y la complicidad entre los protagonistas, trascendiendo las barreras
lingüísticas y físicas.

El enfoque en la diversidad sexual en «Slow» invita a reflexionar sobre las
construcciones sociales y culturales que moldean nuestras percepciones sobre el amor y
el género. La película se entrelaza, quizás inadvertidamente, con las ideas de Judith
Butler
sobre la performatividad de género, desafiando las normativas existentes y
promoviendo la valoración de la riqueza en las experiencias humanas en este ámbito.

Una reivindicación de lo no normativo

Para Butler, la diversidad sexual es una manifestación de la complejidad y
multiplicidad de identidades y expresiones sexuales y de género, opuestas a las
categorías binarias convencionales. Su enfoque cuestiona las normativas existentes,
instándonos a valorar y respetar la riqueza y diversidad de las experiencias humanas en
este ámbito.

Fuente: Filmaffinity

«Slow» plantea un interesante debate sobre la representación de la diversidad sexual y
las complejidades de las relaciones. La película funciona como un catalizador para
dialogar sobre el amor en sus múltiples formas y para visibilizar la diversidad en las
relaciones humanas.

Su reconocimiento en Sundance y en otros festivales sugieren que esta película, con su
enfoque delicado y grandes interpretaciones, se posiciona como un referente
importante en la exploración de la diversidad sexual y las complejas dimensiones del
amor. Hasta el próximo Día del Espectador.

Nathalia Manzo.

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