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‘Symphony’: una sinfonía en realidad virtual

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¿Beethoven, Mahler o Leonard Bernstein en realidad virtual? Estos compositores son solo nombres para muchos de los más jóvenes. Sus obras y su aportación a la historia de la música son desconocidas para muchos en nuestros días. Por eso surge Symphony. Con el objetivo de mostrar la música clásica a nuevas generaciones desde un punto de vista totalmente renovado.

Después de 4 años y el trabajo de 250 personas, Symphony ha acabado de afinar y está lista para ofrecer su gran concierto. Es un proyecto de la Fundación “la Caixa” que girará por varias ciudades españolas y portuguesas durante 10 años. A día de hoy y hasta el 19 de enero, deleita al público madrileño.

Durante 40 minutos, el espectador viajará a través de la música por distintos paisajes sonoros. Desde la costa del Mediterráneo hasta un cafetal colombiano, el viaje visual y sonoro mostrará la unión entre ruido y música. Podremos llegar a comprender la inspiración que llevó a compositores históricos a crear, yendo más allá de la realidad, obras sin parangón que exploran el mundo y el alma humana.

La segunda parte del espectáculo, incluida en esa experiencia total de 40 minutos, es una ventana a los ojos más íntimos de la música clásica. A través de la tecnología de realidad virtual y el cine grabado en 360 grados seremos un músico en la apoteosis de un concierto sinfónico. Y también observaremos el alma de un violín como nunca antes se había visto.

Symphony cuenta con la colaboración de la Fundación Dudamel, de la que forma parte el director de orquesta Gustavo Dudamel y la actriz española María Valverde, los más de 100 músicos de la prestigiosa Mahler Chamber Orchestra y el ojo cinematográfico de Igor Cortadellas.

Generaciones ‘no clásicas’

Para muchos, la música clásica solo es materia de examen en el colegio. Nuestros conocimientos sobre música clásica no abarca nada más que algunos nombres y, apurando, algunas obras. La música clásica es rechazada de antemano por el simple hecho de ser eso, clásica. “Nos lleva a un lugar emocional que está desactualizado”, “no tiene nada que ver conmigo” o “fue pensada para otro tiempo”. Estos son algunos comentarios que se pueden oír entre los más jóvenes y ya no tan jóvenes.

Los esfuerzos de instituciones públicas y privadas hace años que giran entorno a revitalizar los públicos que asisten a espectáculos de música clásica. Se ha intentado de todo: acercarla al cine, acercarla a los videojuegos y acercársela a los más pequeños a través de talleres de familiarización con instrumentos, tonos y ritmos. Pero el género no termina de calar. Por supuesto, siempre hay quien la acoge y la disfruta, pero lo normal es que no acceda al gusto de muchos de nosotros. ¿Por qué ocurrirá esto?

Quizás solo se deba al cambio generacional. Efectivamente, es música que fue pensada y entendida en otro tiempo. Si enfrentamos los últimos éxitos del pop o del reguetón a la Novena sinfonía de Beethoven o la Sinfonía del nuevo mundo de Dvorák, lo normal es que los clásicos se queden relegados a un segundo, tercer o cuarto plano. Sin embargo, el intento de Symphony es acertado. Es vital adaptarse a una sociedad donde prima el consumo visual y llevar la música clásica hacia el gran público. Tocar su alma y sembrar la semilla de la pasión por la música es fundamental para el crecimiento de un género que sigue vivo y que aún tiene mucho que decir, pese a ser ya un clásico.

Herramienta social virtual

Como hemos mencionado, en nuestra sociedad prima el consumo visual. La publicidad necesita impactar visualmente para perdurar en la mente del posible consumidor. La información es más digerible si viene a través del canal visual. La música viene acompañada en muchas ocasiones de un compañero tan visual como el videoclip. Sabiendo esto, la adaptación de muchos de los oficios y herramientas a lo visual es una necesidad social.

La realidad virtual y las grabaciones en 360 grados no solo sirven para revitalizar la música clásica. Sus usos son muchos y son muy variados.

En el campo de la medicina, por ejemplo, se han hecho muchos avances. La realidad virtual es capaz de influir en la rehabilitación de pacientes con discapacidad y animarlos a moverse. También puede hacer que un niño hospitalizado se sienta como en casa. Y puede generar entornos virtuales en 3 dimensiones para la práctica operaciones con alto riesgo.

También apoya al clásico oficio de la arquitectura. Gracias a la realidad virtual se pueden prediseñar espacios antes de construirlos para adaptarlos a distintas necesidades.

En la educación, como otro ejemplo más, la relación con los entornos virtuales es más que lógica. Desde la familiarización del estudiante con entornos culturales y arquitectónicos hasta la exposición ante hechos narrados en una primera persona virtual. Seguro que la Guerra de independencia es más difícil de olvidar si podemos liberar Madrid de los franceses nosotros mismos.

La tecnología de realidad virtual resulta vital para que nuestra sociedad se adapte a las exigencias del consumo. La familiarización con la música clásica es solo un ejemplo de los múltiples caminos que se abren gracias a esta tecnología. Imaginemos las oportunidades de desarrollo que se nos plantean: educación, entretenimiento, cultura, aprendizaje o sociabilización. Todo ello gracias a una sola herramienta.

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