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Una “cabezona” cambia la dieta de los leones en Kenia.

Una “cabezona” cambia la dieta de los leones en Kenia

Las Pheidole megacephala (hormigas de cabeza grande) han cambiado la dieta de los leones en Kenia. son catalogadas como una especie invasiva debido a su habilidad para depredar sobre otros organismos semejantes; poseen destacadas destrezas de localización, se desplazan de manera
coordinada empleando feromonas y cuentan con un cuerpo ágil, veloz y robusto.
Añadiendo a su letal arsenal, sus mandíbulas son particularmente fuertes, y su
mordida es temida incluso por animales de considerable tamaño.

Su irrupción en la sabana de Kenia ha desencadenado notables transformaciones: un
incremento en la caza de búfalos, la supervivencia parcial de la población de cebras,
elefantes menos hambrientos y la desaparición de la protección natural ofrecida por la
vegetación local.

Leones en su hábita natural.

Los expertos sostienen que son los desplazamientos humanos los que conducen a
especies de hormigas, como las que han colonizado Kenia, hacia nuevos nichos
ecológicos. Así se explica en un estudio elaborado por un equipo internacional de 20
investigadores pertenecientes a instituciones de Argentina, Canadá, Estados Unidos,
Kenia o Reino Unido y publicado en la revista ‘Science’.

Una reducción en la caza de cebras

Los investigadores descubrieron que la invasión de estas “cabezonas” en la reserva
Ol Pejeta Conservancy (Kenia) reduce la caza de cebras por parte de los leones. Esto
se debe a que alteran el mutualismo entre las hormigas nativas (‘Crematogaster spp.’)
y la acacia dominante (‘Vachellia drepanolobium’), con lo que esta especie de árbol es
más vulnerable al ramoneo de los elefantes africanos al producirse paisajes con mayor
visibilidad. En consecuencia, se reduce la cobertura arbórea para que los leones
embosquen a las cebras.

El estudio demuestra que un pequeño invasor reconfigura la dinámica depredador-
presa entre especies icónicas. La buena noticia es que la población de leones no ha
disminuido desde la invasión de estos insectos, probablemente porque los felinos han
cambiado su dieta de cebras a búfalos africanos, que corren el mismo riesgo de ser
depredados por leones en las áreas invadidas.

Por otro lado, las acacias ‘drepanolobium’ -especie arbórea dominante en gran parte
del este de África- proporcionan néctar y refugio a las hormigas nativas. A cambio,
estas defienden a los árboles de los curiosos emitiendo ácido fórmico. De hecho, son
particularmente efectivas para defender esos árboles contra los elefantes.

Leones cerca de una acacia ‘drepanolobium’.

Durante las dos últimas décadas, la invasión de la hormiga leona, que se cree se
originó en una isla del océano Índigo, ha alterado esta relación simbiótica, pues los
nuevos insectos devoran a las hormigas nativas, pero no protegen los árboles de los
elefantes, lo que permite a estos enormes herbívoros apacentarse y romper árboles a
un ritmo seis veces mayor que en áreas no invadidas.

Leones al descubierto

Esta invasión a desencadenado que los leones se queden sin escondite para observar
y acechar a su presa preferida, neutralizando su arma letal, que es la capacidad para
atacar por sorpresa. Con todo esto, las muertes de cebras fueron 2,87 veces mayores
en áreas no invadidas por las nuevas hormigas, en comparación con las áreas
invadidas.

Entre 2003 y 2020, la proporción de muertes de cebras producto de la caza de leones,
bajó de 67% al 42%, mientras que la proporción de búfalos cazados por leones
aumentó del 0% al 42%.

Los científicos creen que los leones del Ol Pejeta Conservancy han mantenido su
población cazando a búfalos africanos, que son más grandes y más difíciles de cazar
que la presa habitual de su dieta.

En otras partes de África Oriental, se requieren grupos más grandes de leones para
matar a los búfalos, lo que eventualmente puede conducir a cambios en el tamaño y la
composición de estas manadas de felinos. Este cambio de presa por parte de los
leones, por otras más formidables, parece haber evitado de momento cualquier efecto
cascada sobre el número de leones.

La invasión de las hormigas de cabeza grande

Durante los últimos años, el ecólogo Todd Palmer ha estudiado el impacto de esta
especie de hormiga en los nichos ecológicos establecidos. Su investigación concluyó
que estos insectos invasores han acabado con las poblaciones locales de hormigas
poniendo punto y final a su relación simbiótica con la vegetación nativa. Esta situación
ha alterado el paisaje, otorgando a los animales tradicionalmente calificados como
presas, una ventaja territorial respecto a sus cazadores.

Hormiga de cabeza grande.

Estas hormigas autóctonas mantenían un “trato” con los árboles africanos a cambio de
alejar a los elefantes y otros herbívoros. Gracias a este trueque recibían a cambio
refugio y comida y la región pudo mantener su medio ambiente en equilibrio.

Ahora, mientras el ecosistema se adapta a este cambio impresionante, queda la
incógnita de cómo estos felinos extraordinarios incorporarán este nuevo panorama en
su estrategia de caza. La naturaleza, con su ingenio inigualable, probablemente nos
revelará muchas más sorpresas respecto a este episodio inédito en la vida salvaje de
Kenia.

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