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Plástico vegetal

¿El fin del plástico? Nuevas botellas biodegradables hechas de plantas

Carlsberg y Coca-Cola se vuelven pioneras en el proyecto de hacer botellas 100% orgánicas

La cerveza y los refrescos podrían ser muy pronto disfrutadas desde botellas hechas de plantas, gracias al nuevo plan para convertir cultivos sostenibles en plástico. Un plan realizado en conjunto con los mayores productores de bebidas.

Una empresa holandesa de bioquímica inicia la inversión en un proyecto pionero, que pretende hacer plásticos con azúcares vegetales en lugar de combustibles fósiles. La iniciativa, ideada por la empresa de productos químicos renovables Avantium, ya ha ganado el apoyo de la cervecera Carlsberg, que espera vender su marca Pilsner en una botella de cartón con una capa interna hecha de plástico orgánico. 

El CEO de Avantium, Tom van Aken, dice que espera aprobar una importante inversión en la planta holandesa de bioplásticos líder en el mundo, para finales de año. El proyecto, que continúa a pesar del confinamiento por coronavirus, está determinado a revelar asociaciones con otras compañías de alimentos y bebidas a finales de verano.

El proyecto tiene el apoyo de Coca-Cola y Danone, que intentan asegurar el futuro de sus productos embotellados, abordando el daño ambiental causado por la contaminación por plástico y la dependencia de los combustibles fósiles. 

A nivel global, cerca de 300 millones de toneladas de plástico son creadas a partir de combustibles fósiles cada año, lo que convierte la producción de plásticos en uno de los grandes causantes de la crisis climática. La mayor parte no se recicla, y contribuye a la plaga de microplásticos en los océanos. Los microplásticos pueden tardar cientos de años en descomponerse totalmente.

Tom Van Aken, CEO de Avantium

“Este plástico tiene credenciales de sostenibilidad muy atractivas, porque no utiliza combustibles fósiles, y puede reciclarse – pero también se degradaría en la naturaleza mucho más rápido que los plásticos normales”

Tom Van Aken, CEO de Avantium a The Guardian

El plástico vegetal de Avantium está diseñado para resistir las gaseosas (bebidas carbonadas). Los experimentos han mostrado que el plástico vegetal se descompondría en un año utilizando un compostador, y unos años más si se dejara al aire libre en condiciones normales. Pero, idealmente, debería ser reciclado, explica Van Aken.

La bio-refinería planea romper los azúcares de vegetales sostenibles y convertirlos en estructuras químicas simples, que puedan reagruparse para formar el plástico vegetal. Podríamos verlo en las estanterías del supermercado en 2023.

Explicación sobre los PEF: al contrario los PET (plásticos hecho con petróleo), los PEF son plásticos hechos en base a productos orgánicos y pueden producirse con energías renovables

Este proyecto pionero producirá en un principio apenas 5.000 toneladas anuales de plástico, usando los azúcares de maíz, trigo y remolacha. Sin embargo, Avantium espera que su producción crezca a medida que aumente la demanda de plástico renovable.

En un futuro, Avantium planea usar los azúcares de vegetales de basura orgánica de origen sostenible, para que el aumento del plástico vegetal no afecte a la cadena mundial de suministro de alimentos.

Lee el artículo completo en inglés, en The Guardian, por Jillian Ambrose

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